... Hay alguno que dirige diez veces por día una palabra fría y difícil a los que le rodean y se preocupa de ellos muy poco, sin pensar que, al cabo de los años, ha creado, por encima de él, una ley de hábito que le obliga desde entonces a indisponer a los que le rodean diez veces al día. ¡Pero puede también habituarse a hacerles diez veces el bien!
Aurora.
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